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Alfonso Camín

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Camín recupera su voz treinta años después. El Comercio

Fuente: El Comercio

11-12-12
El poeta gijonés fue ayer protagonista en el RIDEA y volverá a serlo mañana en el Antiguo Instituto con la presentación de la primera edición crítica de su obra

Rafa Lorenzo, Joaquín De la Buelga, Albino Suárez y Prendes Quirós
ayer en el RIDEA :: JESÚS DÍAZ

La voz del poeta Alfonso Camín, que moría un diciembre de hace 30 años (exactamente el día 12) vuelve a sonar con intensidad. Se esfuerzan en recuperarla diferentes estudiosos. Ayer lo hacían, bajo el auspicio del Ateneo Republicano de Asturias y entre los muros del Real Instituto de Estudios Asturianos, el profesor de la Universidad de Oviedo Álvaro Ruíz de la Peña, el que fuera discípulo del poeta y también su biógrafo Albino Suárez; Rafa Lorenzo, cantautor, escritor y también difusor los versos de Camín; Francisco Prendes Quirós, presidente del Ateneo Republicano, y Joaquín de la Buelga, recitador y director de la compañía poética La Caravana del Verso, que hoy tiene una cita, en la Casa de Cultura de Avilés, donde saldrán a la luz las estrofas sin teorías ni análisis. Solo con sentimiento y admiración.

Pero quizá el acto más esperado tenga lugar mañana, en la Biblioteca Pública de Gijón, donde Víctor Puertodán, profesor de literatura creativa en La Habana, presentará el resultado de sus últimos 25 años de trabajo. El fruto de haber buceado «en más de 300 poemas de Camín», para componer el primer estudio crítico de su obra.

«Un análisis inicial, aunque profundo, y una visión amplia de la diversidad poética de Camín y de las más importantes expresiones de su discurso poético». Un análisis, al fin, que determina, según Puertodán, que Camín «fue uno de los principales poetas del siglo XX en lengua castellana y sin duda el padre de la poesía afroamericana».

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Rafa Lorenzo canta a Alfonso Camín

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A Camín, un poema de Rafa Lorenzo

Rafa Lorenzo y Carey


A Camín, por Rafa Lorenzo

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Elogio del oso pardo


Video subido por xabeldiz

Elogio del oso pardo que mató al rey Don Favila
Alfonso Camín


Precursor de Lenine y de Trotsky: ¡mesa, pan y salud, compañero!
Tú no fuiste un compadre de circo que bailaste al compás del pandero.

El hermano Tolstoi hizo bien en alzar en tu nombre su copa.
En el siglo presente serás redentor de las turbas de Europa.

Yo bendigo tu zarpa rebelde, tu vigor, tu indignada pupila.
Me parece muy bien esa zarpa que dio muerte al señor Don Favila

Ni quisiste ser siervo de reyes, ni tampoco ser blanco de caza.
¡Oso pardo del pardo Pajares, sólo tú defendiste la raza

que aún, tejiendo melindres y muecas, por el mundo errabunda camina:
jerigonzas de circo en el parche como un vasco de tosca boina!

Viejos osos de testas ingenuas, con la felpa y la pata en el cieno.
Tu cabeza libérrima es otra: la saludan la cumbre y el trueno.

Oso bárbaro y noble, no sabes el valer y el valor de tu uña.
Desde su soledad en tormenta te bendice Rosario Acuña,

que, a la vera del mar cuando el rayo galopaba en las noches lluviosas,
cual si fueras un dios primitivo, te esperaba con tirsos de rosas.

Tu dijiste al monarca: “No es ocio ni el matarnos a nos tu destino;
ni es idea la posta que espera que un hermano atraviese el camino.

Tu deber es gobierno en el pueblo, limpia el alma de sombra y de herrumbre;
no es andar con cuchillos de caza tras de mi por la roca y la cumbre,

mientras claman las gentes abajo, porque están sin semillas las eras,
y amenaza las torres más altas, el cortejo de extrañas banderas;

¡que hay que ser aguilucho en las cumbres y acabar a la postre en milano
para hallar aire libre en el reino y lanzarse a la busca del grano!

Eres débil y abusas del fuerte, que aparente tus tratos perdona.
¡Guay de ti si en las cumbres que huellas el corchete guardián te abandona!

Eres rey; de los hombres abusas, y juzgándote rey poderoso,
no eres más que un pelele, que danzas como el can, y la cabra, y el oso.

Me has herido en el pecho. Tú estabas, como Judas, armado y sombrío,
esperando que fuera mi pena a mirar la corriente del río.

¡Mi viudez, que la saben las fuentes y los robles del monte lozano,
que han llorado por mí como lloran al perder para siempre un hermano!

¡Me mataste el amor! ¡Los oseznos! Y aún vas hoy con nutrido cortejo,
con el alma asesina y cobarde, contemplando la sangre que dejo…

¡Por la cruz que me abriste en el pecho, yo les juro al peñón y al torrente:
“Mi colmillo y mi zarpa vigilan. Le pondrán otra cruz en la frente”!

El monarca de hierro y de abarca, sin mirar como ronda la Parca
ni escuchar las palabras del oso, va poniendo en la roca la abarca,

la coricia de cerdas de toro, que al crujir en los árboles secos,
y al brillar como herrada su casco, van huyendo al azar los rebecos.

Mas no es todo rebeco que parte, como todo no es pueblo en tiniebla…
Se agitó la cabeza del oso como un gran aerolito en la niebla.

Dejó el rey descender el cuchillo, se nubló de pavor la pupila,
y en el cuello, en el pecho, en la frente, sintió abrirse otra cruz don Favila.

Los corchetes guardianes huían, o en el árbol buscaban trinchera.
Un crepúsculo rojo manchaba con su sangre la torva ladera.

Cuatro noches enteras el oso, la venganza terrible en los ojos,
hasta hacerse de plata a la luna, pernoctó sobre aquellos despojos.

-¡Buen bocado ese cuello de seda!- ululaba de lejos las lobas.
-¿Qué tal sabe el pernil de los reyes?- preguntaron los cuervos y chovas.

-Yo no como tan ruin alimento- dijo, altivo, el buen oso cristiano.
Y aventó con la zarpa el muñeco, que sirvió de festín en el llano.

Oso pardo del pardo Pajares. Porque en plena montaña asturiana,
cual la lezna de oro de un rayo, brotó en ti esa conciencia lejana,

yo diré, cuando algún ciudadano saber quiera mi nombre y mi pila:
¡Soy hermano mellizo del oso que en el monte mató al rey Favila!

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Puerto Rico del pez vela


Puerto Rico del pez vela
del café de Puerto Rico
palma en forma de abanico
la mujer palma y canela.

Una gaviota que vuela
sobre un mar de espuma y raso
un sol que no tiene ocaso
bambú brisas rumorosas

Y un olor a pomarrosas
y a mujer por donde pasa
y a mujer por donde pasa
Por muy poco que acentúes
el ritmo de tus caderas
eres como tus palmeras
y eres como tus bambúes

Entre espumas y nansúes
cruzas campiñas y puertos
pones vida hasta en los muertos
generosas de tus bienes
y siempre das lo que tienes
con los dos brazos abiertos
con los dos brazos abiertos.

Como tus piñas de Lajas
no hay quien mas mieles rezume
y hueles a ese perfume
cuando de las cumbres bajas

Parece que te desgajas
te yergues con más bravura
y aunque no es en tu llanura
no hay si bailas el merengue
toro que no se derrengue
persiguiendo tu cintura
persiguiendo tu cintura.

Entre verdes cocoteros
borde alerta de dos mares
que desde el grito del ares
aún resuena en tus senderos.

No renuncias a tus fueros
ni a tus lunas ni a tus soles
y alimentas los crisoles
de tu fragua de Vulcano
con tu afán americano
y tus sueños españoles
y tus sueños españoles.

Puerto Rico del pez vela
del café de Puerto Rico
palma en forma de abanico
la mujer palma y canela.
Puerto Rico Puerto Rico



(C) Alfonso Camín
Musicado por Rafa Lorenzo
Disco A. Camín. Rafa Lorenzo
Fono Astur, 2000
Realización video: María García Esperón
MMXI